
No sigo un solo camino
Lo que funciona para muchos no significa que funciona para todos!!
Hoy estuve en una práctica de yoga. Dedicamos la sesión al chakra corazón. Y voy a decir algo con honestidad: no soy buena en yoga, no tengo elasticidad, no fluyo como otras personas. A veces me siento rígida, incluso torpe.
Y aun así… fue buena. Fue buena porque respiré. Porque me conecté. Porque me permití estar sin exigirme perfección.
Y sí, esta práctica me ha sostenido en momentos importantes de mi vida. Me ha dado calma cuando todo era ruido. Me ha dado respiración cuando todo era prisa.
Hablábamos de astrología, de tradición, de raíces profundas. Y es cierto: el yoga tiene raíces antiguas. Muy antiguas. Tiene filosofía. Tiene estructura. Tiene historia. Pero que algo sea antiguo no significa que sea superior.
Y que algo funcione para muchos no significa que tenga que funcionar para todos. La antigüedad no garantiza universalidad. La tradición no implica exclusividad.
Y ahí entendí mi postura. No creo en un solo camino. He probado muchas cosas a lo largo de mi vida.
Estudié en un colegio católico. He estado expuesta a distintas culturas. Una de mis amigas más increíbles es musulmana. He tenido buenas y malas experiencias con distintas religiones.
He practicado yoga, Kundalini, Tarot. Registros akáshicos. Sanacion Cuantica. Videntes, Astrología. Hoponopono entre muchas cosas mas..
Todo me ha ayudado a entender procesos. Me dio lenguaje para lo que estaba viviendo.
No fue una verdad absoluta. Pero fue un apoyo en una etapa. Como también lo fue el deporte. Como también lo fue la disciplina. Como también lo fue la fe en ciertos momentos.
Nada fue absoluto. Todo fue experiencia. Cada herramienta llegó cuando la necesité. Y cuando dejó de resonar conmigo, la solté. Sin culpa. Sin fanatismo. Sin sentir que traicionaba nada.
Antes, debo reconocerlo, todo esto me daba miedo. Me parecía extraño. Me parecía ajeno. Incluso lo juzgaba.
Hoy ya no!! Hoy no me da miedo explorar. No me da miedo escuchar. No me da miedo probar. Porque entendí que explorar no significa perderte. Significa conocerte.
Y que abrir la mente no es traicionar lo que fuiste. Es permitirte evolucionar.
No todo lo que luce bueno es bueno. Y no todo lo que luce malo es malo.
Hay valores que sí sostienen cualquier camino.
Respeto.
Coherencia.
Responsabilidad.
Humildad.
Compasión.
Pero compasión con límites.
Porque ahora escuchamos mucho el discurso del amor y la compasión, pero hablamos poco del autocuidado.
La compasión sin límites puede convertirse en autoabandono. El amor sin conciencia puede convertirse en permisividad.
Y eso no es espiritualidad. Eso es perderte.
Y hay algo más que para mí es profundamente importante.
Lo bonito de cuestionar es que abre la mente. Te obliga a pensar. Te obliga a no aceptar todo lo que te dicen.
No por rebeldía. Sino por apertura.
No todo lo que dicen es verdad absoluta. Los personas que nos guian en un momento tienen sus límites. Sus procesos. Sus propias heridas. Sus propios aprendizajes. Hablan desde su experiencia.
Y su experiencia no es la mía. Por eso creo que lo más importante es desarrollar criterio. Y como madre, esto lo siento aún más. Intento enseñarle a mi hija que no crea todo lo que le diga el mundo. Ni siquiera todo lo que le diga yo.
Porque si un día solo repite lo que escucha, aunque venga de mí, habré fallado en algo importante. Prefiero que cuestione. Prefiero que piense. Prefiero que construya su propio criterio.
Aunque eso signifique que a veces no esté de acuerdo conmigo. Yo no creo que los hijos los traigamos al mundo para hacernos compañía.
No están aquí para llenar vacíos ni para seguir nuestros pasos.
Están aquí para volar. Para brillar con luz propia.
Y si realmente los amamos, tenemos que enseñarles a sostenerse, no a depender. Debo tambien decir que no creo en la teoria de dejarlos ser... la verdad es que amo ser madre!!!
Ella me ha enseñado el amor sin límites.
El amor infinito. Y eso lo agradezco profundamente. Porque entendí que el amor más grande no es posesivo.
Es expansivo. No ata. Impulsa.
Por eso lo más importante no es que me siga. Es que brille.
Mi camino no es rígido. No es absoluto. No es único. Es consciente. Es cambiante. Es mío. No sigo un solo camino. Solo camino.
La evolución no tiene una única forma. No responde a una sola práctica, ni a una sola tradición, ni a una sola voz. Cada uno encuentra su manera de crecer. Y además, no siempre estamos listos para recibir la luz.
Hay una línea de espiritualidad que dice que somos una vasija. Y a veces esa vasija no está preparada para sostener más luz. A veces hay que ensancharla. A veces hay que romperla. A veces hay que vaciarla primero.
Porque no se trata solo de cuánto sabes. Se trata de cuánto puedes integrar. Y esto intento explicárselo a mi hija de una manera más sencilla.
Le digo que la vida es como un videojuego.
Vamos pasando niveles. Superando retos. Adquiriendo experiencia. Adquiriendo habilidades, recopilando información.
No puedes saltar al nivel diez si aún estás aprendiendo en el tres. No porque no seas capaz. Sino porque cada nivel tiene su aprendizaje. Y es cierto que creemos que esta ligado a la edad, pero no siempre es asi.
La evolución no tiene prisa: No compite. No se impone.
Se despierta cuando estás preparado. Por eso no creo en un solo camino.
Creo en procesos. Creo en etapas. Creo en conciencia.
Y que cada uno evoluciona a su manera
